Por: Julián García Candau (levante-emv)
Al lado del teatro Ruzafa estaba el café del mismo nombre y en la esquina, el restaurante La Torera. Encima del café había una pensión de precios económicos para artistas de paso. En el bar se reunían las gentes de variedades con sus representantes en espera de contratos. Por allí pasaban Raga y sus flamencas, Maruja Montes «la gitana guapa», Estrellita del Carmen, quien se casó con un hombre de circo y se paseó vestida de novia sobre un elefante, la pareja Linarin y Flory, el trío Billy Wells, los también cómicos El Gran Fele y Pepote, el guitarrista Ernesto Fenollosa El Chufa, Angelita Sanfeliu a quien anunciaban como «el bombón», Vicente Herrero, cantante que tartamudeaba hablando, pero jamás tropezaba cantando, Estrellita el Río y su pareja Pepito Alegría.
Al café se asomaban algunos listos con la creencia de que las artistas eran caza fácil. Rosita Amores cuenta que estaba una tarde en la barra tomando café cuando se le acercó un individuo calvo que le dijo: «Te mordería una teta y me haría con ella un billetero». Rosita respondió: «De paso podrías morderme el coño y con el pelo te podrías hacer una peluca».
La
s artistas del Ruzafa tenían gran predicamento en los cafés cantantes que había en la ciudad. El más famoso era el City, en la esquina de Xátiva con Ribera. En la esquina de esta calle con Bailén en el Bar Valencia daban la mejor agua de setlz. Era tan buena que hacía llorar.
En la calle estaba el Eslava de la familia Barber donde solía tener largas temporadas Rafael Ribelles al frente de su compañía. Una de sus últimas actuaciones fue con Ismael Merlo, Diana Maggi y Rosita Fontana. Con ésta se casó y tuvo hijos. El Eslava lo adquirió el productor cinematográfico Cesárea González y lo transformó en cine.
Enfrente estaba el Serrano que alternaba comedias con compañías como la de Amparo Martí y Paco Pierrá, comedias, revistas y variedades. La gran figura de aquellos años fue el actor de Oliva Vicente Parra, especialmente por ¿Dónde vas Alfonso XII?. En Valencia tuvo, teatralmente éxito extraordinario en el Apolo con la interpretación de Rebelde. En la noche de homenaje debutó como cantante Míchel. Vicente Parra, Manolo Mestre y el torero Paco Pastor, compusieron el trío más famoso de la historia de Oliva.
En la acera del Serrano estaban los billares Ruzafa donde se celebraban grandes campeonatos. Entre ellos, el del cuadro 47/2 que nunca supe de que se trataba. Al lado estaba el Bar Aparicio donde tenían cobijo jugadores levantinistas. Los valencianistas siempre habían tenido como sede el Bar Torino, donde nació el club, y el Trocadero en la Plaza de Emilio Castelar, ahora del Ayuntamiento.
El Teatro Alcázar fue durante años la sede del teatro valenciano donde habían tenido éxitos extraordinarios Canvie moto per sogra y, muy especialmente, Eixa doña es ton pare, que la gente interpretó que se refería a la familia Franco puesto que al primer nieto le cambiaron el orden de los apellidos y fue Franco antes que Villaverde.
El recinto pasó a ser sede de las variedades y en sus localidades había tardes en que los universitarios se reunían a disfrutar con los chistes procaces de Pepote, o las voluptuosidades de Rosita Amores. En cada tarde había diálogos picantes entre espectadores bien situados y los y las artistas. Fue el último recinto de un género que había tenido en la misma zona el mítico cabaret Bataclán. El Mogambo de Maruja Tomás nunca tuvo el mismo caché.
Aquella Valencia en la que nació Raimon tenía en el Ateneo Mercantil un centro de grandes iniciativas. Don Joaquín Maldonado Almenar trajo la celebración del Festival Internacional del Cine y la Danza y con el mismo, además de películas muy interesantes, llegaron figuras cinematográficas nacionales y extranjeras. Naturalmente, vino Luis García Berlanga y como productor Cesáreo González, con una espectacular y escultural starlet. En la noche del cierre del festival en los salones del Ateneo, mientras los camareros servían la bebida de moda, el ginfish actuó el trío Los Milos, tres estudiantes universitarios, Ramón Blesa, Vicente Castelló y Emilio Baldoví de los que, posteriormente, éste en carrera individual, pasó a anunciarse como Bruno Lomas. Éste también era setabense pero su compromiso musical y político distaba mucho del de Raimon. Los Milos grabaron y vendieron cantidad de discos con su interpretación de Pitágoras a quien pedían el favor de que les enseñara el sistema del nuevo teorema para bailar rock and roll.

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