El número de pequeñas tiendas regentadas por inmigrantes en el barrio de Ruzafa se ha multiplicado por 20 en tan sólo diez años. Este fenómeno va acompañado del asentamiento de extranjeros extracomunitarios en la zona. Un estudio sociológico afirma que la convivencia entre autóctonos y recién llegados es ‘pacífica pero distante’.
El crecimiento de vecinos inmigrantes en Ruzafa ha ido acompañado del correspondiente asentamiento de negocios étnicos en las plantas bajas de la zona. Si a mediados de los años 90 había tan sólo diez pequeños locales abiertos por extranjeros recién llegados, en cifras de 2004 llegan hasta casi los 200, según un estudio realizado por el doctor en Sociología por la Universitat de València Francesc Torres.
En el mismo periodo, la cifra de los venidos de fuera pasa de 367 a 3.972. Esto significa que la población extranjera pasa de significar el 1,5% al 15,5% del total de los habitantes del barrio (cinco puntos por encima del total en la ciudad). Tras la exposición de las cifras, Torres dijo que la convivencia aquí es ‘pacífica y cordial pero distante’. Este modelo de inserción urbana no está basado en la segregación residencial. ‘Los inmigrantes y los autóctonos comparten las mismas fincas, calles, escuelas, centros de salud, parques y jardines públicos’, señaló el sociólogo.
Torres comentó que Ruzafa es un barrio céntrico con un proceso ‘peculiar’. Desde los años 70 va perdiendo población a la vez que sufre el cierre de las pequeñas tiendas. Veinte años después se paraliza este proceso y se convierte en una zona de recepción de ciudadanos extracomunitarios con una oferta amplia de vivienda barata. De esta manera comienzan a proliferar los negocios étnicos. Tanto, que concentra buena parte de este tipo de locales ubicados en la ciudad.
Primeras tiendas ‘Halal’
Las primeras tiendas se instalaron en la calle Cuba, epicentro de estas actividades económicas, y fueron las denominadas ‘halal’ (donde se vende carne sacrificada mediante el rito musulmán). Tras los marroquíes, los sirios y los argelinos, llegaron los chinos a finales de los 90. Los latinoamericanos son los más recientes.
Según el análisis del especialista en migración, estos negocios son modestos y en ellos trabajan pocos empleados. ‘A pesar de lo que se dice, son perfectamente legales. A finales de 2003 se llevó a cabo una operación por la que se revisaron todos los comercios’, aseguró.
Estos negocios ’suponen una salida económica para algunas de las personas que llegan nuevas’. Además, se convierten en un centro de sociabilidad para los colectivos, ‘un espacio de encuentro que sirve para intercambiar información y relacionarse’, señaló. Cada grupo de nacionalidades se concentra en determinadas calles. Además, en Ruzafa se encuentra situada una de las tres mezquitas abiertas en la ciudad

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